Articulo.

¿Y los nanobots? Mi primer acercamiento a la nanotecnología


Ilustración de nanobots en eritrocitos (células en sangre)

La primera vez que escuché sobre la nanotecnología fue a los ocho años al ver la famosísima película “Agente Cody Banks”. Bueno, no estoy seguro si llegó a ser muy famosa, pero sí que fue muy emocionante para un niño. Cuando la vi, dije: ¡Pura CIENCIA “ficción”! y fue en esa película donde escuché la palabra "Nano" por primera ocasión, en los peligrosos nanobots construidos por el malvado científico con los que buscaba dominar el mundo, sin embargo, a esa edad no tenía idea de su significado.


Una década después me volví a cruzar con esos viejos amigos que tanto me emocionaron y aterraron durante la película: los nanobots. Mientras estaba decidiendo el rumbo de mi vida universitaria descubrí que lo “nano” no era un invento de la ciencia ficción, sino que era una realidad, y así fue como decidí estudiar Ingeniería en Nanotecnología. En mi primera clase sobre nanotecnología sólo me dijeron que sirve para manipular la materia a nanoescala, pero no sabía ni cómo ni para qué lo haría. Poco a poco lo fui descubriendo…



Para comenzar, la nanoescala es una unidad de medida, como los metros o centímetros. En ella podemos encontrar el nanomundo, es decir, todo aquello que tenga dimensiones y tamaños de entre 1 a 100 nanómetros; donde un nanómetro se puede definir como una mil millonésima parte de un metro (1 nm = 10-9 m). Para darnos una idea imaginemos una columna en forma de cilindro de 10 metros de ancho. ¿Listo? Si lo hacemos cien mil veces más pequeño y lo observamos bajo el microscopio, tendremos el diámetro de una hebra de cabello (100 micrómetros), y si a este cabello lo reducimos otras cien mil veces nos quedará 1 nanómetro de diámetro. Entonces, en el nanomundo podemos encontrar cosas 10 millones de veces más pequeñas que una hormiguita, por lo que verlas a simple vista se vuelve todo un reto.