Articulo.

Moldeadores del futuro: María Delgado

María Delgado es una estudiante sobresaliente de quince años interesada en las ciencias computacionales, física y matemáticas. Actualmente es embajadora estudiantil de España en el Technovation, una plataforma educativa internacional que provee de herramientas a niñas y jóvenes para que se conviertan en las futuras emprendedoras de tecnología. A su corta edad ha construido un perfil académico extraordinario con participación en talleres, cursos y olimpiadas de nivel nacional e internacional.

¿Cómo surgió tu interés en estas áreas científicas?


Desde pequeña he estado inmersa en este tipo de disciplinas, ya que mis padres son ingenieros y siempre he tenido afán por las matemáticas y las ciencias. Me acuerdo que cuando era pequeña quería ser una científica loca que pudiera hacer mutaciones en mi hermano, pero bueno cambié de opción. También tuve una época de no matemáticas, quería ser escritora, y llegué a escribir un libro llamado Los Aristogatos. No fue hasta que, en quinto de primaria, cuando tenía diez años, en la escuela donde estudiaba me eligieron para asistir a un programa para niños que sobresalían en matemáticas. Éste consistía en que una vez por semana sacaban a unos de la clase de matemáticas a enseñarles conceptos más allá de lo que comúnmente se imparte como lógica y abstracción, conceptos un poco más difíciles. Sin embargo, fue hasta primero de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria en España) cuando consolidé mi gusto por las matemáticas. Ahí conocí a una profesora, Elena Mengual Dra. en matemáticas, quien cambió completamente mi perspectiva de las matemáticas a mejor. Me enseñó que puedes hacer la parte pura y también la más aplicada a la vida real. Fue ella quien me incentivó a participar en las Olimpiadas de matemáticas.


¿Cuál fue tu experiencia en esa competencia?


Elena me invitó a participar en la Olimpiada para niños de segunda de la ESO, cuando yo estaba en primero, o sea yo tenía un año menos cuando participé (12 años). Recuerdo que el día de la semifinal tenía un poco de fiebre y me encontraba mal. Aun así, concursé y resolví el examen. Pensaba que había respondido mal, corría en mi mente la idea de que había participado, pero no tan bien como lo hubiera hecho en un estado normal. Pasó el tiempo y un día por la tarde le escribí a Elena preguntando sobre un proyecto que estábamos haciendo en clase. Su respuesta fue: “¡Enhorabuena! Has sido la única seleccionada del colegio para participar en la Olimpiada en la fase final.” En verdad no me lo esperaba porque era de las pequeñas.