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Artículo.

  • Mileva H Llica

¡Hola! Yo soy Sagi-A



Hola a todos, yo soy Sagi-A y todos están hablando de mí, ¿ustedes saben quién soy?


Les cuento que mi descubrimiento comenzó en el año 1932, cuando Karl Guthe, un trabajador de la compañía Bell Telephone, dio a conocer con una simple antena de radio un ruido que parecía venir de una zona brillante de la constelación de Sagitario.


Poco después, se dieron cuenta de que este ruido se repetía y lo hacía en un lapso de 23 horas y 56 minutos. Meses después, los científicos descubrieron que esta señal era más intensa en el centro de la Vía Láctea. Gracias a este hallazgo, nació la radioastronomía y también el interés por encontrarme.


En 1974, el astrofísico Martin Rees propuso que los agujeros negros supermasivos podrían existir en el núcleo de algunas galaxias. En ese mismo año, en febrero, Bruce Balick y Robert Hanbury me descubrieron mediante la técnica de interferometría y Robert me bautizó como Sagitario A.


En el 2002, un grupo de científicos liderado por el astrónomo Rainer Schodel observó un peculiar movimiento en forma de rosetón (y no de elipse) de la estrella S2, que estaba muy cerca de mí. Esta observación hizo que muchas más personas tuvieran la seguridad de que yo, efectivamente, existía y de que estaba en el centro de la Vía Láctea.




Dos años después, identificaron un cúmulo de estrellas masivas muy calientes, a las que se les nombró como GCIRS 13E, y dedujeron que… yo me las comí.



Reinhard Genzel y Andrea Ghuez, quienes ganaron el Premio Nobel de Física en el año 2020, estudiaron por varios años las órbitas estelares que estaban muy cerquita a mí y en el año 2009, dijeron que ésta es la mayor evidencia de que los agujeros supermasivos existen.


Diez años después, en el 2019, publicaron la imagen de mi amigo Powehi, que está en el centro de la gigantesca galaxia M87. Para esto, tuvieron que utilizar ocho radiotelescopios alrededor del mundo, todos ellos equipados por el Event Horizon Telescope, para conseguir imágenes de los agujeros negros con la mayor resolución, tal como si se tuviera un telescopio del tamaño del planeta Tierra. Así que, para obtener mi imagen, iba a ser un poco mas difícil, ya que yo soy un agujero negro menos activo y menos energético que mi amigo Powehi, pues no hay mucha materia alrededor mío que yo pueda atraer gravitatoriamente y sólo me ven como algo brillante porque estoy cerca.



Galaxias M87 con powehi y nuestra galaxia con sagi A.

El 12 de mayo del 2022, por fin publicaron mi imagen y comprendieron que equivalgo a la masa de cuatro millones de soles, de acuerdo con la teoría de la relatividad general, también supieron que estoy girando y que mi giro apunta aproximadamente hacia ustedes en la Tierra.


Aunque aún faltan por descubrir muchas cosas, ¿no es interesante e increíble todo lo que se esconde en el cosmos esperando a ser descubierto? Muchos niños y niñas tenemos tanta curiosidad de las cosas que habrá fuera del planeta Tierra.




Ahora con este descubrimiento sabemos que el cosmos es inconmensurable, maravilloso y que aún tiene secretos que se irán revelando. Se necesita mucha determinación, perseverancia y trabajo para cumplir nuestras metas, yo creo firmemente que ahorita hay muchas niñas y niños asombrándose por esta imagen y que en algunos años más, ellos mismos estarán descubriendo algo tan increíble e importante como esto.


A mí me asombró mucho ver la tecnología que se requiere para fabricar los telescopios en conjunto para tener esta calidad de imagen. Al igual que yo, muchos nos preguntamos si estos potentes telescopios descubrirán algo que aún no imaginamos, esa sensación de aún no saber qué habrá, pero creer que existe nos motiva a seguir soñando e imaginando.


Lo importante es que nunca hay que dejar de soñar y de luchar por hacer realidad nuestros sueños, ya que puede ser que tú descubras algo muy maravilloso.




Mileva H Lica Divulgadora científica peruana de once años, apasionada por la botánica y el espacio. Facebook: Mileva H Llica Instagram: @mivispace