Articulo.

Guerra intrabacteriana: Una mirada al pasado Vol. 1


Durante miles de años, hemos sufrido de enfermedades infecciosas e infecciones que han alcanzado proporciones epidémicas y han costado la vida de millones de personas. Antiguamente las enfermedades infecciosas eran la principal causa de muerte. En México, por ejemplo, los médicos prehispánicos se desempeñaban como médicos-hechiceros y atendían las infecciones respiratorias con hierbas de atochietl y tzonpilihuizxihuitl, incluso para las flemas con sangre bebían una “pócima” de tallo de tlacoxiloxochitl, piedra de teoxihuitl y chichiltictepachtli, hueso de mono, incienso blanco y dos claras de huevo.



¿Alguien conocía el tzonpilihuizxihuitl? Porque la verdad no lo puedo ni pronunciar. En el siglo XX las aportaciones del premio nobel de medicina (que por cierto el galardonado fue el Dr. Paul Ehrlich) nos introdujo a un mundo nuevo. Ahora sabemos que el sistema inmunitario reacciona ante cualquier microbio, en palabras científicas el anticuerpo ataca al antígeno. Y bueno, es que realmente fue un mundo nuevo porque a partir de esto, otros médicos investigadores como Alexander Fleming, Gerhad Domagk, Florey y Chain descubrieron la capacidad de algunas sustancias para tratar infecciones causadas por microbios.


No obstante, unos años después de estos descubrimientos surgieron los primeros bichos resistentes a antibióticos. Las bacterias de manera natural pueden ser intrínsecamente resistentes a ciertos antibióticos, pero también pueden adquirir resistencia a través de cambios en su código genético.



La resistencia bacteriana se explica como la adquisición de súper poderes que los microbios han adquirido para poder defenderse de los agentes que buscan eliminarlos. Hoy en día la resistencia que se ha generado por parte de estos organismos es una gran amenaza a la salud mundial, la seguridad alimentaria y al desarrollo poblacional. La resistencia a los antibióticos ha aumentado notablemente durante las dos últimas décadas y, en muchos casos, se ha asociado con un aumento de la mortalidad.


La OMS declaró la Resistencia a los Antimicrobianos como la primera amenaza de salud mundial para la salud pública a las que se enfrenta la humanidad. De hecho, creó el Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (GLASS), en el cual desde el 2015 se ha estudiado y se han creado estrategias para defendernos de esta batalla, ya que los últimos datos registrados comunicaron que existía una gran resistencia a antibióticos convencionales como la penicilina en la mayoría de los países y que las infecciones dadas por bacterias tienen de nuevo grandes repercusiones en la salud de las personas. Además, durante el mal manejo de tratamiento de la presente pandemia por SARS-CoV-2 la incidencia de organismos multirresistentes incrementó, de manera lateral, ya que se recetaban/recetan medicamentos antibióticos que no son capaces de combatir al virus, pero eran sugeridos como “prevención” (que ahora la evidencia científica nos ha demostrado que esa “prevención” no sirve). Actualmente, hay escasez de terapias efectivas contra infecciones de origen bacteriano y la emergencia antimicrobiana es irreversible e inevitable.


La lucha contra los organismos resistentes es un tema prioritario para la salud, pues actividades como:


El uso excesivo de antibióticos y sobre todo de amplio espectro, es decir, que eliminan tanto a bacterias buenas como malas.
La fácil disponibilidad de adquirir estos medicamentos.
Su uso en la industria alimentaria, ganadera, pecuaria, horticultura, agricultura y acuicultura.
El desecho de los residuos sólidos, ya que se liberan en el medio ambiente.


Han propiciado que disminuya la efectividad de los tratamientos. Pero basta de malas noticias, ¿existe una solución para esto o sólo hay que esperar a que las súperbacterias terminen con nosotros?


Entremos pues en materia. Todas las bacterias producen proteínas que atacan o eliminan microbios, a esto se le llama BACTERIOCINAS. Las bacteriocinas podrían ser una solución a la era antibiótica. Pero ¿cómo harán esto? Chécalo en la próxima entrega.




Karla Medina

Médico en pasantías

Instagram @borderdian




Algunas fuentes que te pueden interesar:


Hernández Solís, Alejandro, et. al. (2020). Una breve mirada a las enfermedades respiratorias en la época prehispánica en México. Revista de alergias de México, 67, 305-308. https://doi.org/10.29262/ram.v67i3.793


Cárdenas, Jorge, et. al (2018) Combatiendo la resistencia bacteriana: una revisión sobre las terapias alternas a los antibióticos convencionales. Boletín venezolano de infectología, 29 (1), 11-19. https://fi-admin.bvsalud.org/document/view/crh2h


Soltani Samira, et. al (2021) Bacteriocins as a new generation of antimicrobials: toxicity aspects and regulations. FEMS Microbiol Rev, 45(1). https://doi.org/10.1093/femsre/fuaa039


Chih-Cheng Lai, et. al. (2021). Increased antimicrobial resistance during the COVID-19 pandemic. Int J Antimicrob Agents, 57 (4). 10.1016/j.ijantimicag.2021.106324


World Health Organization. (‎2020)‎. Global Antimicrobial Resistance and Use Surveillance System (GLASS) Report, Early implementation 2020, Presentation during the publication launch webinar. https://www.who.int/publications-detail-redirect/9789240005587



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