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Artículo.

  • Karla Medina

Guerra intrabacteriana: Era postantibiótica Vol. 3

Como se ha descrito en los volúmenes anteriores, las bacteriocinas son un pedazo de bacteria aislada que tiene el código para destruir a la misma bacteria que la creó (es su propio némesis). Esto le brinda la capacidad de eliminar bichos conocidos como patógenos que causan diversas enfermedades: gripas, diarreas, y muchas más. En la industria de alimentos las bacteriocinas son usadas como método de conservación, ya que evitan que productos como la leche se llenen de esos bichos malvados. Pero ¿cómo funcionan en el cuerpo? ¿Por qué son una mejor opción que los antibióticos?


Seamos breves, los antibióticos aunque son increíbles, se han vuelto más desventajosos a lo largo de los años. Les voy a contar una historia muy chiquita:


Desde el descubrimiento del microscopio con Leeuwenhoek, científicos como:




Un probiótico son microorganismos vivos que administrados en una cantidad adecuada proporcionan un beneficio a la salud.




Fueron opacados por un descubrimiento que cambió al mundo de manera inaudita, salvando a millones de personas: La PENICILINA. Descubierta gracias a un “golpe de suerte” por Alexander Fleming y ojo aquí, ¿Fleming, héroe o villano?




Mi opinión, claro, no es una fuente verídica de información, pero considero que es un buen punto de debate compartirla. En mi humilde, pero fabulosa opinión: “Ninguna de las dos, ni héroe porque fue un descubrimiento que eventualmente debía de hacerse por la alta demanda de infecciones de aquel momento (no subestimo el mérito que obtuvo, ni me parece poca cosa). Tampoco lo considero villano porque no era su responsabilidad supervisar cada praxis que se realizará con su descubrimiento. Sin duda alguna, los antibióticos son parte del tratamiento ideal de las infecciones, pero siempre olvidamos la prevención”.


¿Y qué tienen que ver los probióticos con las bacteriocinas y los antibióticos?


Resulta que el interés por las bacteriocinas, así como su producción, ha ido creciendo a lo largo de los años debido a su actividad antimicrobiana. Las bacteriocinas con potencial óptimo como bioconservantes (alarga la vida de forma segura) pueden usarse para el consumo humano, tienen efectos mínimos sobre la microbiota humana, son efectivas contra bichos patógenos en alimentos y contra microorganismos de descomposición. Los antibióticos sirven, únicamente contra bacterias, por ende, si se tiene un padecimiento viral (como es el caso de más del 90% de las gripes comunes) la administración de un antibiótico resulta inútil y solo preserva y aumenta la resistencia antibiótica, lo cual a su vez favorece la aparición de las denominadas “superbacterias".


Pero ¿cómo logran tener tantas ventajas? (Recordando el volumen 2 de esta edición), las bacteriocinas se producen principalmente por las bacterias ácido-lácticas (BAL), las cuales se encuentran en diversos lugares y son de fácil acceso, si a tu mente llegó el término “LACTOBACILLUS” estás muy cerca de atar cabos: LAS BACTERIOCINAS PUEDEN FUNCIONAR COMO PROBIÓTICOS.




Esto significa que al mismo tiempo en el que tratamos las enfermedades evitamos que otras aparezcan, o sea, es más difícil que se padezca una. De hecho, se ha demostrado que las bacteriocinas son eficaces en el tratamiento de infecciones bacterianas cuando se administran in situ mediante probióticos.


¿in qué? in situ se utiliza en la ciencia cuando se analizan las células dentro o fuera de un órgano del cuerpo vivo en condiciones de laboratorio controladas para analizar cómo reacciona dicha célula frente a una circunstancia.

La nanotecnología y biotecnología han propiciado el desarrollo de tratamientos selectivos, novedosas técnicas de estudio y perspectivas a futuro para resolver los problemas asociados con los antibióticos mediante el suministro de bacteriocinas y diversos estudios han demostrado que su eficacia puede dirigirse al sector salud, el cual ha sido afectado gravemente debido a la resistencia antibiótica. Infortunadamente la información que actualmente se puede obtener de las bacteriocinas, es información dispersa y fragmentada, poco estudiada en el sector salud y sin basta inversión hacia su investigación.





Karla Medina

Médico en pasantías y editora Ciencia sí - Ciencias de la salud

Instagram @borderdian


Imágenes creadas por la autora en Canva™



Referencias


FAO (2006). Probióticos En Los Alimentos Propiedades Saludables Y Nutricionales Y Directrices Para La Evaluación. FAO, ESTUDIO FAO ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN. Recuperado de www.fao.org/3/a0512s/a0512s.pdf. [Consultado 25 may 2022].


Venegas-Múnera, Johanna M. Resistencia Antimicrobiana En El Siglo XXI: ¿Hacia Una Era Postantibiótica? Revista Facultad Nacional de Salud Pública, 38, 1. Recuperado de https://doi.org/10.17533/udea.rfnsp.v38n1e337759


Silva, Célia C. G., et al. “Application of Bacteriocins and Protective Cultures in Dairy Food Preservation.” Frontiers in Microbiology, vol. 9, 9 Apr. 2018, www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5900009/, 10.3389/fmicb.2018.00594.

Silva C, Silva S. y Ribeiro S. (2018). Application of Bacteriocins and Protective Cultures in Dairy Food Preservation. Front. Microbiol. 9:594. Recuperado de https://doi.org/10.3389/fmicb.2018.00594